"Te advierto, Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. ¡Oh! Conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los dioses."
No. Los clavos no sirven. Los clavos no sirven. Los clavos no sirven.
Por un momento fui ingenuo. Ingenuo y me puse a martillar. Ingenuo y creí que el pasado, eso era.
Siempre supe que no sería fácil. Pero no pensé que sería tan... irregular. En verdad me he engañado mucho todo este tiempo. O quizá no. Porque nunca lo he negado. Sólo lo he omitido... para vivir mejor, para darme espacio para mí. Ha sido bueno, ha servido... pero es un vaivén ininterminable y recurrente. Va y viene. Nunca se ha ido. Nunca te has ido.
No sé por dónde partir. En las películas era distinto, más dramático, más sufrido. Menos profundo, menos reflexivo, quizá.
Hace tiempo que no escribía. Y aunque han pasado un centenar de cosas (algunas más trascendentales e importantes que otras), preferí no dejar constancia de ello.Verbalizar los pensamientos los concreta y dar testimonio de algunos sucesos... es algo que no siempre queremos.
Ayer lo supe por fin.
Fue difícil, fue extraño. Fue muy asertivo.
Luego de meses de imaginar tu rostro sin sangre, tu forma de caminar, de reír, de ser, pude personalizarte. Pude nombrarte.
Casi siete meses después, puedo hoy pensar en ti y en tu nombre. En tu identidad. En tu yo. ¿Quién habrás sido? ¿Dónde habrás vivido? ¿Habrás tenido esposa, hijos, nietos? Sigue siendo una incógnita y quizá sea mejor que siga siéndolo.
Donde sea que existas hoy en día; te recuerdo seguido. Y espero que nunca te olvide, porque supones importancia. Me enseñaste y mucho. Más de lo que yo en ese momento pude prever. Espero no olvidar tus enseñanzas, espero nunca caer en lo que temo y desprecio. Espero que me ayudes: no será un camino fácil.
Y hoy sí puedo decirlo con más vehemencia, con más solidez. Descansa en paz.
"Soy mis pensamientos, mis ideas, mis fantasías, mis
percepciones, mis sueños, no hay duda. Soy yo también mi cuerpo, mi
brazo, mi abdomen. Soy mis músculos, mi adrenalina, mi sangre, mi voz,
mis palpitaciones. Todo lo que percibo del mundo llega a mí por mis
sentidos, por mi cuerpo. Todo lo que siento en mi mente se refleja en mi
cuerpo, o proviene de él, de mi yo, de esta parte de mí que
ha costado tanto tiempo que sea reconocida ampliamente. Que sea
valorada, respetada, tratada con delicadeza, cuidado, como parte de mí,
de mí mismo y que dejemos de lado que el cuerpo es una cosa, un objeto
anónimo que está ahí afuera, lejos, impersonal, castigado, pecador,
lleno de impulsos, deseos peligrosos para la sociedad y nosotros mismos."