20130323

& así con lo que va del año...

2013, te tengo fe.
Al menos en lo que va del año académico, siento que me llena y satisface de forma impensable. Es cierto que es mejor no formarse prejuicios con respecto a las situaciones... es mejor conocer y luego opinar.
No pensé que el "año de los ramos 'challa'" sería tan interesante y tan rico. Siento que me equivoqué, cuando creí que era condenable entrar a estudiar Medicina para probar y ver qué onda. Me equivoqué. No sólo porque me enamoré de lo que llevo de carrera, sino porque además he conocido a personas invaluables en lo espiritual. Una de ellas se está transformando en una preciada amiga... y el otro es mi pareja :).

Y creo que eso es lo que hace falta en la formación de médicos de Chile: que existan suficientes instancias de reflexión, donde se pueda meditar sobre la condición humana, el respeto, la dignidad, sobre la tan manoseada relación médico-paciente. Es necesario tener estas instancias porque nos obligan a pensar, a filosofar -si se quiere- sobre el humanismo actual aplicado a la salud pública de este país.

Si me preguntaran por qué estoy tan orgulloso de estudiar en LA Universidad de Chile, contestaría firmemente que es porque no sólo forman a médicos clínicos... sino que además forman a médicos integrales, más humanos, más conectados con la realidad social del país. ¿Y todos son así? No... pero existe un grueso no menor de estudiantes que sí sentimos así. Que sentimos que hacia allá se dirige nuestra vocación.
Y como me dijeron alguna vez, la vocación engloba a la profesión... y siento que estoy bien encaminado construyendo una profesión que me permitirá satisfacer mi vocación de servicio público al país.

Estoy contento, feliz, admirado por las ciencias sociales y humanísticas. Admirado por este mundo tan amplio, multifacético y exquisito de la Medicina.

"La relación médico-paciente está determinada en un Yo que interactúa con un Tú para configurar un Nosotros" ~ Mario Varela. Prof. Titular de Psiquiatría - U. de Chile.

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La melodía de una rumba me dijo: "el secreto no está en la tumba, sino en el vivir".